ser es más que estar

9 ene. 2007

La mañana siguiente

Volviste a eso de las doce de la mañana
y te hiciste un sándwich de queso.
Después, te acostaste y, aunque no tenías sueño, dormiste un poco.
Llevabas más de un día sin dormir.
Cuando te despertaste, recorriste un rato la casa
sin saber a quién llamar.
Viste su ropa perfectamente doblada, como siempre,
encima de la silla de su habitación.
En el fregadero descansaba el vaso
donde había tomado el café la mañana antes.
Sin saber muy bien por qué, decidiste guardarlo, sin lavar,
en el fondo del armario.
Creíste que lo mejor sería tomarse un tiempo de vacaciones,
cambiar de aires.
Al final no lo hiciste y dos días después volviste al trabajo,
a tu vida normal, con el apoyo de todos, intentando acostumbrarte.
Lo más raro fue que durante meses
seguiste esperando que te llamase un día cualquiera al móvil,
aunque sabías que no podía ser.

Enrique Cortés

5 comentarios:

Ignacio dijo...

El azucar con afecto
en mi café predilecto
porque estabas en mi casa.
De camino a la oficina
había un bar en cada esquina

y te tuve que olvidar.


(me lo has sugerido)

Anónimo dijo...

De algo sirven mis versos si sugieron otros versos hermanos.

E.C.

Ra dijo...

qué triste y extraño se siente uno leyendo el poema.

Anónimo dijo...

t o t a l m e n t e

[mi super-sentido arácnido me dice que he pasado por algo parecido...]
[hummm... sí, afirmativo... procuraré no rebuscar, no vaya a encontrarme alguna herida abierta...]


n a c o

Anónimo dijo...

Qué triste y extraño me sentí escribiéndolo...

E.C.

(Gracias por vuestros comentarios)

a r c h i v o

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(estamos) llamados a ser