ser es más que estar

26 ene. 2007

Pizza

"Si no has comido pizza pasada y fría a las cinco de la mañana no sabes lo que es el infierno", me dijo mientras nos servían las cervezas. Habíamos estudiado un par de años juntos y me lo había vuelto a encontrar allí, en aquel bar del metro, desayunando cerveza. No recuerdo qué hacía exactamente yo allí la primera vez que nos vimos, pero la conversación era buena y volví al día siguiente,
y al otro,
y al otro,
supongo que tampoco tenía un sitio mejor o peor donde dejarme caer. “Tío, estuve currando en aquella fábrica y había que hacer cola en una ventanilla donde Mac nos daba las herramientas a cada uno, ¿conoces a Mac?”. Negué con la cabeza, procuraba conocer la menor gente posible de los cinco millones, eso hacía más improbable encontrarme con alguien conocido. “Tío, Mac es un enano, joder, no sé como no le dieron pensión de invalidez o algo. No debe medir ni cincuenta centímetros”.
Otro trago.
“El caso es que el jefe tenía a su propia hija de secretaria y un día va uno de los montadores y abre la puerta de la oficina sin llamar y ¡ZAS!, pilla a padre e hija en plena faena. Intentaron untarle, pero ya sabes, estas cosas acaban saliendo y es de eso que da asco, pero que uno hubiera pagado por verlo”.
Pensé que había gente que pagaba por ver cosas parecidas (yo nunca tendría tanto dinero).
“Total, que el tío se volvió loco y ya no hay empresa. Así que cerrada y todos a buscar algo. Ya sabes, tío”.
Sí que lo sabía.
Yo estaba más o menos igual.
Me caía bien aquel tipo. Un día llegué y los guardias del metro le estaban dando una paliza. Ni idea del porqué. Probablemente ni lo hubiese. Le saqué de allí y lo llevé al hospital. Hace unas semanas me dijeron que se había tirado contra un coche en marcha y ahora le pasaban una pensión. Buena suerte, supongo.
Me he acordado de él porque son las cinco de la mañana, acabo de llegar y estoy comiendo unos restos de pizza fría de la comida de ayer. Supongo que al diablo le deben de gustar estas cosas.
E. C.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Jo-der. Dame una cámara de vídeo y salgamos a aplastarle la cara con el objetivo a esta marchita ciudad.

E.C.

o s a k a dijo...

la redacción estaba ya vacía, todos se habían dado las buenas noches a las 3 de la madrugada y habían salido escopeteados hacia sus respectivos hogares, refugios y madrigueras ¿todos?

no. Al final de la gran sala,apoyado en el escritorio, a la sola luz de un pequeño flexo, un anciano de cuarenta años paladeaba las últimas bocanadas de humo negro, la mirada en el infinito. Concentrado. Frustrado. Desengañado.

Desengaño. El desengaño había marcado su vida; el desengaño había clavado una estaca letal en su biografía, señalando para siempre el preciso momento en que había comenzado a dejarse morir.

-la verdad sea dicha, era demasiado inteligente para dejarse morir y lo suficiente para comprender que su acto de heroísmo cotidiano, seguir con vida, fuera a llevarle a ninguna parte-

todos sus compañeros, más jóvenes y gilipoyas que él, debían estar metiéndosela a alguna puta legal, desentendiéndose parcialmente de su propio infierno personal.

Al miraba el infinito de aquella enorme sala y se preguntaba con estupor cómo era posible que él, veintiún años de profesión sobre el teclado, que había rechazado un pulitzer y tres premios de la academia al mejor guión de ficción real, se había podido quedar sin palabras.

Sobre la mesa había un breve manuscrito, en letra vulgar, que llevaba tres horas bajo el escuálido reguero de luz, semioscuridad el resto.

El texto empezaba con las pababras "Si no has comido pizza pasada y fría a las cinco de la mañana no sabes lo que es el infierno"


simplemente genial


Al aplastó la colilla contra otras treinta que hacían montón en el vaso de cristal de murano que su ex esposa le trajo de su último viaje a venecia acompañada por un niño de veinte años y veinte dígitos menos en la cuenta corriente.

Al se sabía vencido. Comprendía que jamás podría describir nada con esa afilada precisión.

una lágrima amarga rodó por el cartón de sus mejillas para caer sobre su zapato. Sucio. Como todo en él. Como su visión de la realidad. Como todo lo que no quedaba circunstancialmente bajo la luz de su mutilado flexo negro.


"Enhorabuena", dibujó a lápiz en el dorso de un paquete de winston aplastado.

y lo lanzó por la ventana


ya era hora de volver al mundo incierto. Aquél en el que no tendría que toparse con incómodas obras maestras de pequeños orfebres anónimos


que sin embargo


ay


habían logrado


acaso fugazmente



S E R



n a c o

[por muchos guiones junto a mi amigo enrique][there is no fate but what we make for ourselves. TERMINATOR II]

Brid dijo...

Y los ganadores de este año del Nobel de Literatura son...



:)

Anónimo dijo...

No es peloteo, es sentimiento profundo: Ver esa frente tuya en un comentario a cualquiera de nuestros posts es el mejor de los premios cotidianos, diarios, mejor que un estúpido Nobel que añadir a la biografía. Los premios hacen sonreír durante un tiempo. Después, su emoción se esfuma. La complicidad constante con gente como tú hace que la sonrisa permanezca y anima a seguir caminando. Keep walking, como dice Naco. Siempre.

E.C.

Anónimo dijo...

plas, plas, plas

Brid dijo...

...y entonces Brid comenzó a sentir la sangre recorriendo su cuerpo, de los pies a la cabeza, agolpándose a la altura de las mejillas...sintió el calor...comenzó a hacerse cada vez más pequeñita, más pequeñita, más pequeñita...hasta convertirse en una especie de lenteja roja con patas que salió corriendo hasta llegar a la habitación donde la esperaba su amiga la vergüenza...y saludó desde el dintel agradeciendo los halagos que había recibido.

Colorada como un tomate...Gracias.

a r c h i v o

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(estamos) llamados a ser