ser es más que estar

27 mar. 2006

'V' de

"[...] Aun cuando V de Vendetta tuviera la declarada intención de convertirse en una feroz crítica al thacherismo de la época, lo cierto es que la historia refleja a la perfección tanto la lucha del individuo contra el Estado como la ficción parsimoniosa en que viven los ciudadanos, ante la expansión del intervencionismo.

El Estado policial y fascista llega en la novela de Lloyd y Moore trece años más tarde de lo previsto por Orwell en 1984, pero su fisonomía es idéntica: el militarismo termina por encumbrar un Gobierno obsesionado por la seguridad que termina erradicando la libertad y asfixiando la autonomía individual. La ignorancia, la despreocupación, la ingenuidad, el automatismo y la irreflexión, cultivados por la propaganda política, se apoderan de unos ciudadanos que dejan de vivir por y para sí mismos y cuya única función es sostener un régimen corrupto y tiránico.

Los ciudadanos son animales de carga que han olvidado el aroma de la libertad. Sus oídos nunca han escuchado a Beethoven, su mente nunca ha interiorizado un libro de Shakespeare o Goethe y sus ojos nunca han contemplado lienzos de Rubens. [...].

En medio de esta devastación y cerrilidad ciega, de esta masa acrítica de individuos serviles y engañados, aparece V, un personaje enmascarado y misterioso que conserva la conciencia y la cordura de la libertad. V no tiene cara, nunca la tuvo. No es nadie. Sólo un huracán de verdad que arrasa con la maquinaria estatista de dominación y abre los ojos legañosos de los ingleses.

V es un símbolo para los ingleses encarcelados en la mentira: el símbolo de la victoria, el símbolo de la venganza, pero también el símbolo de la infamia estatal; el grado supremo de la inquina y la represión política, de la experimentación con el ser humano a modo de cobaya. V es la tragedia viviente de la erradicación de la libertad, de la concepción del ser humano como una propiedad del Estado que puede modificarse y manipularse a conveniencia de los políticos; [...] "Desde los albores de la humanidad, un puñado de opresores ha aceptado la responsabilidad de dirigir nuestras vidas. Esa responsabilidad nos pertenecía".

V reivindica ante los ingleses la necesidad de que los políticos retrocedan y la gente asuma la responsabilidad sobre sus vidas, responsabilidad que no debe confundirse con la responsabilidad sobre las vidas ajenas. De hecho, el sujeto enmascarado señala a los propios individuos como culpables últimos de la sumisión de la libertad al poder político:

"Hemos tenido a un montón de malversadores, impostores, mentirosos y lunáticos que han tomado decisiones catastróficas. Es la pura verdad. ¿Y quién los ha elegido? ¡Fue usted quien designó a esa gente! ¡Fue usted quien les dio el poder de tomar decisiones por usted! Debo admitir que todos podemos equivocarnos alguna vez, pero cometer los mismos errores letales siglo tras siglo me parece intencionado. Ha apoyado a unos incompetentes maliciosos que han llevado el caos a su vida laboral. Ha aceptado sin rechistar sus órdenes. Les ha permitido llenar su espacio de máquinas nuevas y peligrosas. Pudo haberlos detenido. Sólo tenía que decir NO".

Este discurso es ciertamente significativo, por cuanto V recuerda a los ingleses –en realidad, a todos los lectores del cómic que sigan esclavizados por la ficción estatista– que todos los regímenes tiránicos se sustentan, en última instancia, sobre la aceptación mayoritaria. Ya lo dijo David Hume:

"Cuando preguntamos por qué medios esta idea está en vigor, nos encontraremos con que, dado que la fuerza siempre está del lado de los gobernados, los gobernantes no se apoyan en nada más que la opinión".

Pero, por encima de todo, V apunta al significado profundo de la libertad: la capacidad para decir NO, esto es, el rechazo a ser coaccionados y subyugados. La fuerza de la que habla Hume está del lado del pueblo; V es el honor de ese pueblo que se levanta contra la tiranía y sacude los hombros de cada persona para gritarle: ¡Despierta! ¿Acaso no has tenido suficiente con siglos de opresión? ¿Qué más necesitan hacernos? ¿Qué más necesitan hacerte?

[...]

Los tiranos deben desaparecer para permitir la supremacía de una justicia asentada sobre la libertad, pues "la justicia carece de sentido sin la libertad". Por eso es importante que la libertad derribe las estructuras del Estado: sólo así la Justicia y el Derecho prevalecerán en un orden natural, espontáneo y voluntario:

"Anarquía significa sin líderes, no sin orden. Con la anarquía llega la edad del Ordung, del orden real, es decir, del orden voluntario"[...]".


Transcripción parcial e interesada de un artículo de J.R.Rallo, 25.03.06

('fusilada total', no he podido reprimirme, je, je)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El estatuto, y sus consecuencias, es un camino hacia la mayor libertad, pero del poder frente a la sociedad.

Anónimo dijo...

Parte de la tragedia es que quienes más creen en la libertad individual generalmente no buscan un cargo gubernamental para decirles a los demás lo que pueden o no hacer.

Carlos BALL, periodista argentino, abril 2006

a r c h i v o

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(estamos) llamados a ser